martes, 18 de septiembre de 2012

De vueltas con el mercurio

Editorial interesante sobre el mercurio, ese elemento químico tan denostado de la revista "Interface" del verano del 2012. Y que se une a una de las primeras entradas de este Blog. Sólo la he traducido para la comunidad hispano hablante. Creo que pone de manifiesto las vueltas que da la vida, y que las coasas no son malas malísimas, sino que depende en gran medida de la condición humana que lo enreda todo en puro beneficio a corto plazo.

¿Una segunda vida para el Hg?

El mercurio es un elemento sorprendente en muchos sentidos. No sólo es el único metal que es un líquido a temperatura ambiente, en el folclore chino y tibetano antiguo se pensaba que el uso de mercurio servía para prolongar la vida, curar fracturas y para mantener una buena salud general. El mercurio fue encontrado en tumbas egipcias que datan de 1500 a. C., y durante el apogeo del Imperio Romano en el siglo I, Plinio el Viejo publicó una enciclopedia de 37 volúmenes sobre la interacción de este elemento con otras formas de la materia. Por otro lado, los peligros de salud de mercurio eran ya conocidos incluso antes de que se desarrollaran los análisis de sangre para detectar su presencia. De hecho la expresión inglesa común ''loco como un sombrerero" describe los síntomas psicóticos que presentaban los fabricantes de sombreros europeos del siglo XVIII, envenenados por mercurio que era utilizado para el procesamiento de las pieles. (Por cierto, “Sombrerero Loco” es un juego de palabras de Lewis Carroll en "Alicia en el País de las Maravillas" basado en esta expresión, aunque este personaje no mostrara signos de envenenamiento por mercurio.)
Por supuesto, este elemento no es ajeno a los laboratorios de electroquímica que habitualmente lo han utilizado como cátodo para una amplia variedad de aplicaciones en la electroquímica electroanalítica e industrial. Jaroslav Heyrovský recibió el Premio Nobel de Química en 1959 en reconocimiento al descubrimiento y desarrollo de la técnica electroanalítica, polarografía, que originalmente estaba basada en el electrodo de gotas de mercurio (EGM). La gran sobretensión asociada a la superficie del mercurio como electrodo se traduce en una ventana de potenciales catódicos amplia y accesible para el estudio de innumerables útiles procesos electródicos. Sin embargo, debido a las preocupaciones ambientales, los montajes con EGM han sido paulatinamente reemplazados por otras alternativas que contienen mucho menos mercurio (por ejemplo, electrodo de película delgada de mercurio). Así, la utilización del EGM en mi laboratorio de investigación no se usa desde hace muchos años y mis estudiantes no han tenido que lidiar con el derrame de mercurio en el suelo del laboratorio. El uso de cátodos de mercurio en celdas electroquímicas de la industria Cloro-Sosa también ha sido suplantado en gran medida por electrodos sólidos (por ejemplo, de óxidos metálicos o basados en carbono) que son mucho más inocuos.
Resulta que el mercurio es un elemento extremadamente raro en la corteza terrestre (aprox. 0,08 ppm de abundancia promedio). Sin embargo puede estar extraordinariamente concentrado en las más ricas menas de mercurio que contienen hasta un 2,50% en masa. Su extracción del mineral más común, el cinabrio, y su posterior refinado plantean riesgos graves para la salud y por esta razón, este elemento ha tenido recientes repercusiones en los medios. La Unión Europea ha prohibido las exportaciones de mercurio y los Estados Unidos están preparando a hacer lo mismo muy pronto. El precio del oro ha alcanzando una cifra récord el año pasado, y el hecho de que el mercurio sea el mejor elemento para refinar el oro (formando una amalgama), han hecho que la venta de mercurio en estos días se haya convertido en un negocio cada vez más lucrativo. Al igual que los empresarios que hicieron fortunas vendiendo Zapapicos durante la fiebre del oro de California, los comerciantes de mercurio de hoy se enriquecen con la nueva fiebre del oro. Sin embargo, el mercurio no se vende en mercados públicos (a diferencia del oro) y no hay un precio de mercado para él. Los esfuerzos internacionales para prohibir su comercio (debido a los problemas de salud), hacen que perversamente sea más rentable la participación en el transporte ilícito de mercurio.
Curiosamente, mientras que los electroquímicos han limitado el uso de este elemento como un material electródico, el mercurio es todavía el material seleccionado para muchas aplicaciones tecnológicas. Probablemente no encontrará un termómetro de mercurio en su farmacia del barrio, ni el nuevo termostato de su casa estará basado en el de contacto de mercurio, ambos han sido sustituidos por dispositivos electrónicos de estado sólido. Sin embargo, el mercurio todavía se usa para la restauración dental en muchos países y es el material utilizado para la iluminación fluorescente. De hecho, las nuevas generaciones de lámparas fluorescentes compactas (LFC) que gradualmente están retirando a las bombillas incandescentes están basadas en mercurio. Esto ha suscitado a una nueva demanda de este elemento y ha llevado a muchos países (por ejemplo, Colombia, China) a reabrir las minas de cinabrio. Ciertamente no hemos visto lo último de este bastante sorprendente elemento. Manténgase atento.

Krishnan Rajeshwar
Editor de la revista Interface
J. Electrochem. Soc.
Verano 2012